Operador dependiente: La naturaleza del ultrasonido diagnóstico


Hoy me gustaría hablarles de un punto que no ha sido tocado lo suficiente hacia la comunidad como lo es el hecho de que los estudios de ultrasonido son estudios “operador dependientes”, es decir que la veracidad de los resultados dependerá de quien lo realice, algo de lo que cada día me convenzo más.

Todos los estudios de diagnóstico son dependientes del entrenamiento y conocimiento de varios actores, por ejemplo una radiografía del tórax depende del técnico quien ha de ubicar la posición correcta del paciente, evaluar su inspiración y el grado de penetración de los rayos x para hacer ajustes en el equipo que los emite; luego dependerá su lectura del imagenólogo quien debe conocer qué es normal y cuáles son las patologías que han de ser evaluadas. La conclusión que se extraiga del estudio con mucha frecuencia no es más que la lectura de una foto, la cual debe estar precedida de un conocimiento de la historia clínica del paciente, pero esta foto sigue una técnica generalmente estandarizada y puede ser leída por uno u otro médico con igual preparación a quien se le asigne su análisis. Esto no sucede con el ultrasonido, la información que genera puede depender en mucha mayor medida de quien haga el estudio, hacia donde apunte sus manos y sus ojos cuando lo está haciendo, lo que le llame la atención o distinga en ese momento, siendo por excelencia un método diagnóstico operador dependiente.

Operador de ultrasonido
Exploradora realizando ultrasonido

La ecografía tiene las ventajas de ser un método diagnóstico no invasivo, relativamente económico y que no genera radiación pero tiene la gran limitante de que los resultados dependerán del operador. Quien realiza las tomas de eco debe ser un personal entrenado no sólo en el manejo del equipo de ultrasonido, también en anatomía y patología humana. El ecografista debe ser capaz de buscar mientras realiza el estudio los hallazgos normales y anormales, en presencia de estos últimos debe estar capacitado para ejecutar las maniobras necesarias para el diagnóstico de un proceso patológico del cual debería tener conocimientos previos. No saber sobre lo que se tiene frente a sus ojos restaría información valiosa al estudio, a esto le va muy bien la frase del escritor y pensador alemán Johann Wolfgang von Goethe: “sólo vemos lo que conocemos.”

Un buen ecografista conoce la historia de su paciente, le interroga (si está en posibilidades de contestar) y aplica técnicas exploratorias apropiadas a cada situación, deberá estar en capacidad de redactar un informe de su trabajo así no sea posible obtener una imagen que represente todas las conclusiones que obtuvo de su exploración. En el ultrasonido no siempre tendremos las mejores imágenes, aunque el operador experto sin duda buscará que su trabajo distinga por su calidad, en ocasiones podemos mostrar solo un par de fotos interesantes de varias decenas pero mientras el buen ecografista está realizando su trabajo en su mente se reconstruye una idea tridimensional y fisiopatológica que transmitirá en su conclusión, de ello la importancia de la claridad de los conceptos que ha adquirido en su vida profesional a través de la experiencia y el estudio.


Si nos vamos a nuestra rama, que es el ultrasonido vascular, vemos como este precepto cobra una importancia increíble. El conocimiento bien adquirido, la interpretación de los mecanismos hemodinámicos de la enfermedad, ligados a la experiencia en la exploración son requisitos indispensables de un ecografista vascular. Lejos está que la improvisación o los sujetos poco entrenados en esta técnica puedan dar conclusiones de la misma envergadura que un experto, muy por el contrario puede ser desalentador para el paciente y su médico tratante que el primer eslabón de un tratamiento adecuado como lo es el diagnóstico haya enfocado mal su condición y termine con un tratamiento incorrecto o repitiendo estudios. El ultrasonido como los demás métodos diagnósticos tiene una especificidad y sensibilidad que son mejores o peores según quien lo realice esté bien o mal entrenado.

Tal es la importancia de lo que les menciono que en las guías de práctica clínica se estima que la competencia de una persona con conocimientos teóricos de un entidad para poder realizar e interpretar un determinado estudio debe cumplir con un número de estos realizados e interpretados cada año que garantice su pericia (este número dependerá del tipo de estudio).

En otras palabras el ecografista es el actor principal quien deberá estar involucrado estrechamente con todas las etapas del proceso de realización del estudio que se le solicita y debe ser capaz de transmitir la información obtenida de manera veraz, concreta y útil. Incluso con los equipos de ultrasonido más sofisticadosdisponibles hoy en día no se puede garantizar niveles altos de precisión diagnóstica si la habilidad técnica del operador no es adecuada.

Dra. Onelia Greatty

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