Vena safena menor… la verdadera Cenicienta

La vena safena menor (también conocida como safena externa o safena parva) es una de las estructuras venosas más interesantes y de las cuales se oye hablar menos.

Muy pocas veces (por no decir casi nunca) vemos las descripciones sobre sus hallazgos patológicos en estudios de ultrasonido vascular, lo que luce extraño cuando hemos sido testigos por años de lo sensible que puede ser la vena safena menor como marcador de hipertensión venosa, la diferencia en los cambios parietales que tiene con la mucho más popular vena safena mayor (safena interna o safena magna), las variantes anatómicas que la caracterizan, la recurrencia de la sintomatología en pacientes que fueron tratados sólo de safenas mayores incompetentes dejando de atenderse reflujos en la safena menor o los curiosos mecanismos de reflujo que pueden serle otorgados por vasos comunicantes con la Safena mayor (como la Vena de Giacomini) o las venas perforantes que la conectan.

Es por todo lo expuesto que hoy traigo a colación a esta verdadera Cenicienta de la patología venosa.

No tocar

Hablemos un poco en cada una de estas características:

I. La safena menor es sensible como marcador de hipertensión venosa y otros fenómenos inflamatorios:

Véase a continuación el aumento de grosor parietal de la safena menor en una paciente con celulitis del miembro inferior izquierdo:

II. La vena safena menor tiene presentaciones anatomo-patológicas diferentes a las que muestra la vena safena mayor:

Característica que no sólo tiene que ver con su mayor susceptibilidad a engrosarse, también es la vena con mayor posibilidad de mostrar calcificación parietal, muy por encima de la safena mayor.

A continuación un par de casos que ilustren lo señalado:

III. La vena safena menor muestra particulares variantes anatómicas

Las variantes anatómicas más frecuentes que puede presentar este vaso son la safena menor doble (ocasionalmente triple) o las mucho más frecuentes variaciones en su sitio de afluencia al sistema venoso profundo que no siempre terminan en la vena poplítea,  este hallazgo y la descripción de su ubicación topográfica precisa es fundamental en caso de reflujo ya que será de importancia para la planificación quirúrgica, el abordaje e incluso tamaño de la cicatriz.

Veamos dos casos, primero el de safena externa (safena menor) doble y segundo el de una safena externa que no muestra afluencia poplítea:

Algunas veces la safena menor muestra afluencia en la vena safena mayor en muslo.

IV. La vena safena menor no tratada puede ser causa de recurrencia de la sintomatología de la insuficiencia venosa

Particularmente en pacientes tratados sólo de reflujo de la vena safena mayor y en quienes no se describe o tratan los reflujos de la safena menor cuando esto es pertinente, peor aún si el paciente tiene ademas falla de bomba muscular no tratada y sólo nos concentramos en la ablación de la safena mayor.

Suscripción

V. Las comunicantes de la vena safena menor con la safena mayor pueden explicar algunos mecanismos de la insuficiencia venosa

Estos mecanismos deben ser tratados y en caso de no ser entendidos pueden llevar a técnicas quirúrgicas no dirigidas al verdadero proceso que lleva al reflujo reduciendo el éxito terapéutico.

A continuación el caso de una paciente con reflujo en la vena safena menor que es transmitido hacia la safena mayor a través de una vena de Giacomini, en las imágenes del eco Doppler se observa la inversión de la dirección de flujo manifiesta a través del Doppler color en el mismo sitio señalado con el círculo rojo en la cartografía venosa.

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Dra. Onelia Greatty

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