Síndrome de la clase turista, la trombosis del viajero


En este artículo hablaremos de la llamada trombosis de la clase turista, clase económica o trombosis del viajero más conocida en viajeros de vuelos prolongados con factores de riesgo para esta enfermedad.

El Diccionario de la Lengua Española de la Real Academia (www.rae.es) en su vigésima segunda edición define a la experiencia es el conocimiento de la vida adquirido por las circunstancias o situaciones vividas. Así es la medicina, un conjunto de hechos inicialmente teóricos que luego de vividos generan un conocimiento de fuertes cimientos, aun cuando nunca perfectos, cuya finalidad ha de ser ayudar al paciente.

De tal manera que a medida que van pasando pacientes por nuestras manos hemos venido a través de la experiencia marcando profundamente en nuestro conocimiento a los factores de riesgo para enfermedad tromboembólica venosa como circunstancias, nunca despreciables, que se asocian a la inmensa mayoría de los casos de trombosis venosa que nos ha tocado ver y donde un exhaustivo interrogatorio termina casi siempre demostrando la existencia de al menos uno de ellos, y que cuando se combinan nos muestran como son capaces de potenciarse para aumentar la posibilidad de que nuestro paciente padezca un evento tromboembólico.

Los factores de riesgo para enfermedad tromboembólica son circunstancias, nunca despreciables, asociadas a los casos de trombosis venosa que hemos visto y donde un exhaustivo interrogatorio termina demostrando al menos uno de ellos. Clic para tuitear

El llamado Síndrome de la clase turista es un ejemplo de cómo pueden ponerse de manifiesto estos factores de riesgo. También se le conoce como: Síndrome post vacacional (Syndrome du retour de vacances), síndrome de la clase económica (economy class syndrome) o trombosis del viajero (Traveller’s thrombosis).

¿En qué consiste el síndrome de la clase turista?

Recibe su nombre de la trombosis venosa profunda sufrida por viajeros de vuelos prolongados quienes se encontraban sentados por cierto tiempo en los asientos estrechos de la clase económica de un avión que le impedían una adecuada movilización de sus extremidades inferiores. No obstante, con el tiempo se ha visto que realmente debe adjudicarse a cualquier tipo de viajero con factores de riesgo para trombosis venosa quien suma a estos la poca movilidad de sus piernas durante el viaje, trátese de cualquier clase (económica o ejecutiva). Esta entidad, una vez se presenta, puede complicarse con la temida embolia pulmonar o tardíamente con las complicaciones de un miembro post trombótico.

Aunque ha generado inquietud entre quienes viajan, las aerolíneas, y los lectores de artículos científicos, realmente existe una disparidad notable entre los reportes que vinculan o no a los viajes prolongados con los fenómenos tromboembólicos en los pasajeros, siendo que la verdadera magnitud de esta entidad aún es desconocida y controversial.

El primer caso que se recuerda del síndrome del viajero fue reportado en 1946 y publicado por Homans en 1954, se trató de un doctor de 54 años quien desarrolló una trombosis venosa profunda luego de un vuelo de 14 horas, más tarde se reportaron otros casos incluyendo algunos de embolia pulmonar, esto incluyó entre los personajes célebres a Richard Nixon quien en 1972 experimentó esta condición después de volar.

En 1977, Symington y Stack propuso el término Síndrome de la clase económica, que desde entonces ha sido utilizado por lo que se pensó que podría ser su origen: la condición de disminución de la movilidad de los pasajeros en los estrechos asientos en este grupo de viajeros. No obstante, para aclarar esto se han realizado trabajos buscando la elevación en sangre de una sustancia marcadora de la formación de trombos (dímero-D) entre la clase turista y la ejecutiva y no se encontró diferencia significativa entre ambas.

Por si misma la posición sentada por tiempo prolongado, sin concurrir necesariamente a los vuelos, se asocia con el estasis venoso y la viscosidad creciente de la sangre, a lo que se cree contribuye la compresión de la vena poplítea con el borde del asiento,  después de sólo una hora se describe una disminución sustancial en el flujo sanguíneo, el aumento de la concentración de células sanguíneas y el aumento de las concentraciones de proteínas de la sangre en las piernas, con la posibilidad de aumentar la formación de trombos.

Dada estos hechos se debe entender que un síndrome similar puede ser visto en personas quienes viajan sentados por horas en un automóvil o cualquier otro vehículo así como en quienes realizan trabajos en posición sentada con poca movilidad durante horas.

No todos los trombos originan síntomas, la mayoría no lo hace. En este sentido en un trabajo de investigación Scurr y colaboradores reportaron una incidencia del 10% de trombosis venosa profunda asintomática después de vuelos largos mientras que la trombosis venosa profunda sintomática se presenta con menos frecuencia.

Factores de riesgo

Algunas de las causas que se han atribuido a este síndrome:

  • El estasis sanguíneo de los miembros inferiores por el descanso obligatorio en el estrecho asiento durante mucho tiempo.
  • La baja humedad y la falta de ingesta de líquidos en las cabinas de vuelo.
  • La deshidratación por ingesta de bebidas alcohólicas.
  • La baja presión atmosférica.
  • Los viajes de mayor duración.
  • Compresión de la vena poplítea por acción del borde del asiento.

Factores de riesgo para trombosis venosa previamente adquiridos son muy importantes a considerar: cáncer, embarazo actual o reciente, enfermedades que aumenten la coagulación como las trombofilias, ciertas enfermedades inmunológicas, edad avanzada, terapias hormonales, obesidad, enfermedades graves que podrían haber limitado aún más la movilidad, venas varicosas, insuficiencia cardíaca, trauma o cirugía reciente, etc.

En un gran estudio realizado en Francia para pasajeros que llegaron al Aeropuerto Charles de Gaulle durante el período Noviembre 1993 a Diciembre 2000, se incluyeron 135,29 millones de pasajeros. Sólo ciento setenta pacientes fueron llevados a hospitales locales con sospecha clínica de embolismo pulmonar (EP). Entre estos pacientes, 114 (67% de los transportados al hospital) se descartó la embolia pulmonar, Sólo 56 (33% de los trasladados al hospital) tenían con embolia pulmonar confirmada. La incidencia de embolia pulmonar fue significativamente mayor entre los pasajeros que viajaron en avión por más de 5000 km o con aproximadamente seis horas o más durante el vuelo. En este estudio sin embargo era posible se estuvieran subestimando la incidencia de embolia pulmonar durante un viaje aéreo a causa de su incapacidad para detectar los casos relativamente leves, los casos ocurren después de los pasajeros habían salido del aeropuerto, y los casos que resultaron en la muerte en vuelo (para lo cual el equipo médico de transporte lo haría no han sido notificados).

Medidas preventivas, recomendaciones para viajes largos en avión

  • Prevención de la deshidratación con la ingesta de suficiente de agua potable.
  • Reducción de la ingesta de alcohol
  • Prevención del estasis sanguíneo por el movimiento de músculos de las pantorrillas.
  • Caminatas alrededor del asiento.
  • Uso de medias de compresión graduada decreciente

Dra. Onelia Greatty