El Médico en las Redes Sociales

Luego de la aparición de las redes sociales la presencia del médico en las mismas ha pasado a ser un elemento frecuente, no sólo por su gran aceptación mundial y el sin número de dispositivos portátiles que permiten usarlas,  probablemente también porque esta forma de interacción está llena de atractivos para el galeno debido a las oportunidades que le brindan como:

  • Tener una presencia visible y ubicua.
  • Relacionarse con otros profesionales.
  • Obtener información día a día sobre lo más reciente de su sector .
  • Facilita una ventana rápida y efectiva en la transmisión de su mensaje (muchas veces vinculado a inspirar cambios positivos saludables).
  • Generar seguidores de la información que los médicos publican promoviendo el desarrollo de una marca personal (branding).
  • Además estas redes han sido capaces de afectar la forma cómo el médico es visto por la comunidad, incluso aportándole rasgos diversos de autoridad.

No obstante el médico como servidor público debe ser consciente del cuidadoso uso que requiere dar a estas herramientas así como los riesgos y posibles consecuencias legales de su utilización.

Clásicamente el médico por su papel como consultor y por ser conocedor de los problemas sociales de su región ha mantenido desde hace varios siglos una imagen de autoridad a nivel comunitario, esta imagen ahora vemos que puede sufrir modificaciones con el acceso facilitado a los medios de comunicación digital. Muchos médicos, al igual que otros profesionales buscan un medio que le permita tener una voz reconocida en su comunidad sin embargo el rol del médico, con o sin tecnologías de la información, sigue siendo el mismo de velar por la salud de las demás personas.

En general para que el médico pueda cumplir de la mejor manera con sus funciones debe cuidar su actitud, lenguaje, formas, imagen y conducta,  ya sea fuera o dentro de una red social. Es de hacer notar que la  conducta de un médico dentro del ámbito de las redes sociales destinadas a la salud o en cualquier caso que trate sobre el desempeño de su profesión se considera un “acto médico”. Para ayudar a aclarar esto les dejo la siguiente definición:

El acto médico se refiere a lo que realiza el profesional de la medicina en el desempeño de su profesión frente al paciente (Ética Médica Individual) y a la sociedad (Ética Médica Social). Tomado de: Aspectos Éticos y Legales en el Acto Médico. Vera Carrasco O. Rev. Méd. La Paz v.19 n.2 La Paz dic. 2013: 73-82.

En cualquier acción de su vida, incluyendo en estas publicaciones en las redes sociales, el médico debe guardar las normas del Código de Deontología respetando el derecho a la intimidad y confidencialidad del paciente. Son máximas conocidas de toda relación médico/paciente: respeto, confidencialidad y discreción.

No tocar

Ahora bien, no todos los médicos manejan por igual las redes sociales. Actualmente y en relación al uso que el médico les otorgue tenemos:

  • Médicos que no usan redes sociales (cada vez son menos).
  • Otros que lo hacen someramente y para diversos fines.
  • Algunos que las manejan con frecuencia, ya sea con o sin fines bien delimitados.
  • Hasta los que tienen a su servicio community managers quienes manejan su imagen por ellos.

Les adelanto en este punto que el mejor médico no es siempre el que está en las redes sociales, aunque puede estarlo, con mucha probabilidad los mejores estarán entre los que tengan un mayor desempeño académico  y mejores resultados. Por ahora desconozco que haya una materia en el largo pensum de medicina dedicada al Social Media, aunque tal vez ya haya surgido entre las electivas, creo que es responsabilidad del médico y la escuela de medicina prepararse para esto como un capítulo dentro de las clases de ética médica. Mientras los cursos de bioética sigan creciendo seguramente se irán cubriendo puntos de información necesaria.

Para todos estos casos donde el médico toma las ventajas de utilizar las redes sociales hay que destacar que él será responsable de lo que publique en sus cuentas, ya sea por su propia mano o la de quienes le representen. Por ello un médico siempre debe tener o vigilar que se tenga en sus cuentas una actitud estrictamente profesional en estos ambientes virtuales cuidando la fina línea que divide el uso personal del estrictamente médico, no cayendo por la presión del colectivo en actitudes diferentes a las profesionales en sus redes sociales que destine para uso sanitario, evitando además usar las cuentas personales para tales fines.

Los médicos con frecuencia encontramos o, mejor dicho, somos encontrados por muchas personas buscando ayuda quienes tratan de comunicar de muchas maneras sus inquietudes generando en las redes nuevas formas de interacción médico-paciente. Esto siempre ha existido, en la vida cotidiana lo vemos cuando un paciente o alguna otra persona nos detiene en los pasillos para conversar con nosotros y plantearnos una situación de salud, no obstante el abordaje ahora es más rápido en la web. En este punto es bueno que recordemos que las redes sociales no son consultorios en anonimato donde liberarse de las normas básicas del comportamiento profesional. Por ello es recomendable que el personal sanitario evite en dichas redes el dar consejos directos a pacientes dada sus posibles implicaciones pues no sabemos con precisión quiénes hacen interpretaciones sobre lo que se escribe ni cómo lo hacen, incluso en múltiples ocasiones no conocemos el contexto real de alguien quien hace una pregunta ni hacia quien puede dirigirse una conducta, es mejor en ese caso orientar al internauta consultante a fuentes de información confiable o redireccionarlos hacia su médico tratante o a un servicio donde se le valore y asista directamente.

Suscripción

En estos ambientes tampoco es recomendable publicar información relacionada con hechos novedosos vinculados a terapéuticas no demostradas con evidencias pues podríamos sin desearlo estar levantando falsas esperanzas en los pacientes. En caso de que el médico refiera información sobre algún producto o equipo debería acompañarlo de una declaración sobre si tiene o no alguna vinculación o financiamiento por parte de la compañía productora del bien referido generando con ello transparencia, igual en las redes como lo hace en cualquier revista científica, seguro muchos no han pensado en esto pero si lo analizan está bastante justificado.

Siendo el médico un ser inmerso en lo social y sensible de lo que sucede a su alrededor no es de extrañar que pueda sentirse tentado de llamar la atención en las redes sociales sobre hechos de diversa índole que afectan a su comunidad. Es muy importante destacar que el médico debe evitar usar las redes como vía directa para la denuncia en ciertas circunstancias como por ejemplo hacia instituciones de salud u otros profesionales. En una cadena de eventos como la que originan vertiginosamente las redes sociales por su velocidad y alcance el perjuicio que se hace con malos comentarios sobre algunas instituciones de salud no es medible realmente, aunque se tratara de hacer con la mejor intención de lograr algo positivo con la denuncia no se descarta que de alguna manera pueda perjudicar de modo expansivo incluso a las personas que allí son tratadas. Los canales de denuncia seguramente serán otros y no estas redes, aunque nos suene más lento o incómodos con gran probabilidad serán los canales institucionales y/o gubernamentales los más indicados en acciones de primera línea siendo que una denuncia a la ligera puede rebotar contra quien la emite, por ello les sugiero evaluar cuáles son los canales regulares antes de desbocarse a expresar su malestar en las redes sociales.

Como todos los seres humanos los médicos pueden discrepar, no obstante las discrepancias entre médicos nunca se deben tratar en el espacio público, han de evitarse la descalificación, la crítica despectiva o la exposición de aspectos privados de su vida.

Otro hecho destacable sobre el uso que le damos los médicos a las redes sociales es que hay que ser prudentes y leer por completo el contenido que se desea recomendar, ¿cuántas personas no reenvían un contenido de otro sólo por el titular?, es muy importante haberlo revisado por completo y asegurarse de la fiabilidad de todas sus partes ya que los pacientes muchas veces confían en esta información que le reenvía un médico sin detenerse a pensar si es cierta y pueden asumir conductas diversas en consecuencia porque el médico lo recomienda.

Dado que la información que se difunde por las redes sociales logra un efecto difusor casi inmediato debemos tener presente que una información dada a la carrera o con ligereza, sin la adecuada revisión,  puede cambiar de sentido o magnificarse por lectores que hagan interpretaciones distintas a la que inicialmente el médico pretendió hacer, este tipo de equívocos se puede salir de sus manos en el momento que se inicia una cadena de comentarios en las redes o cuando algún visitante a la misma comparte el error a otras personas de la misma red social u otra, haciéndolo viral y hasta con posibilidad que el escrito en la red permanezca en este mundo más que usted.

Antes de escribir o dejar una información en las redes sociales es recomendable pensar y dejar que prive la sensatez antes que la inmediatez, ya que lo que no debemos hacer en nuestra vida cotidiana muy probablemente tampoco resulte correcto en las redes sociales, el nuevo reto del médico no es conocer las herramientas digitales sino el uso que demos a ellas.

Un aspecto del que se oye poco y que en realidad está siempre muy presente es la labor de las redes sociales de una institución médica, muchos nos suscribimos a sus redes porque a través de su imagen de marca sentimos que son organismos de autoridad y les otorgamos cierta credibilidad. El gerente de un entorno web dedicado a la salud por lo general está tratando de generar contenido responsable formando o reforzando esta imagen que aumente su buena reputación online (branding) . Para ello lo lógico es que la institución goce de un protocolo de actuación sobre los contenidos que se generan a través de las redes sociales de su entidad que le permita minimizar cualquier situación desagradable y lograr la mejor difusión de la información sobre salud  que desea transmitir a través de sus colaboradores de modo que sea pertinente, objetiva, prudente y veraz. Los comités de ética no deben ser ajenos a la revisión periódica de dichas redes institucionales y deberán participar en la elaboración de éste protocolo y/o manual de estilo.

Otro aspecto de atención tanto en el plano institucional como en el personal sucede cuando las redes sociales son llevadas por community managers sin contar con un revisor médico que garantice la información antes de publicarla o aún cuando exista no se le consulte, por ejemplo porque la empresa de social media cambió de personal y no se tomaron las previsiones al respecto. La seriedad de una empresa de social media en este campo es fundamental y sus mecanismos de auditoría de la información deben ser visibles. Muchas veces vemos cuentas institucionales repitiendo información que encuentran en otros sitios e incluso faltando a los derechos de autor sin que la institución siquiera llegue a imaginárselo. La integración del médico en estos proyectos es fundamental y su ausencia genera ciertas responsabilidades. La falta de conocimiento de ética médica de una persona que en algún momento modera la interacción que hace un internauta en nuestra red social puede ser un riesgo y llevarnos a incurrir en una falta grave.

Para finalizar les dejo esta reflexión para que no perdamos el norte en las redes sociales:

La mejor publicidad de un médico debe ser la derivada de sus buenas acciones, siendo que en medicina es más importante una información clara en beneficio de la salud que un contenido viral.

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Dra. Onelia Greatty

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