Andanzas de una médica en la fotografía

@onelia_greatty
Peñero en la Isla de Margarita-Onelia Greatty

Las personas somos muy heterogéneas en nuestros gustos y habilidades, en ello intervienen incontables aspectos, los más irrefutables de explicar son los vinculados al ambiente y a nuestra carga genética, otros aspectos seguro caerán dentro de estos. La curiosidad y el desarrollo de habilidades nos acompañan, siendo la exploración de caminos fuente de crecimiento. Sin embargo, no todos lo entienden así pues están unos pasos menos adelantados en su ruta de aprendizaje. Ellos también nos brindan caminos que explorar, la oportunidad de nuevos retos.

Hace 4 años, después de muchos años de estudios y trabajo decidí darme un poco de tiempo para hacer cosas que tenía pendientes para mí misma y luego de haber oído a una amiga hablar sobre un curso de fotografía que se ofrecía en la ciudad donde vivo decidí acercarme e inscribirme en el mismo. No era algo que surgiera de la nada, ya hacía mucho tiempo que me atraía la imagen, tal como sucede con una cantidad enorme de personas, mucho más hoy día cuando la fotografía ha pasado a ser algo ubicuo y casi todos portan una cámara en su teléfono. Anteriormente, en la adolescencia tuve un fugaz encuentro con la pintura, era muy fácil inspirarse en mi tierra natal ubicada en la costa venezolana. Vivía en Lecherías, una zona del trópico de hermosos paisajes marinos, amaneceres de ensueño y atardeceres espectaculares, no obstante este paso por el óleo y los lienzos fue fugaz, en parte sustituidos por mis estudios de medicina.

Cuando entré al curso de fotografía habían pasado varios años, ya tenía hecho mi postgrado en cardiología y mi formación en ultrasonido vascular, había creado “Arterias y Venas”, era docente, estaba levantando mi primera aula virtual e iba a iniciar mi maestría en Avances en Cardiología, además era madre y sostén de familia. A ese nuevo sitio fuí a buscar un poco de esencia artística que necesitaba para mi satisfacción y balance, allí nadie me conocía, la mayoría de los estudiantes eran bastante jóvenes, entre su segunda y tercera década de vida,  pululaban diseñadores gráficos, comunicadores sociales, artistas de otras disciplinas, algunos más versados en fotografía y otros sin estudios en este arte, incluso algunos quienes por diversos motivos tenían en sus manos regios equipos fotográficos que no sabían utilizar por lo que querían instruirse para usarlos, no faltaba en alguna ocasión alguien quien los llevara para exhibirlos a ver quien tenía la lente más cara o la cámara más despanpanante (exhibición que solía ser inversamente proporcional a su persistencia en nuestras aulas), era la época de una Venezuela pre-hiper-inflacionaria (muchos pero justificados prefijos) y aún se veían esas cosas, luego con la implosión económica dificilmente alguien hablaría de que compraba una cámara o una lente. En nuestras aulas había uno que otro profesional del área de las ciencias (ingenieros, odontólogos y médicos estábamos presentes en muy reducida proporción). Recuerdo que por varias semanas nadie supo mi profesión. En esos días oí hablar a los alumnos sobre el hecho de que algunos médicos habían estudiado allí, la opinión no era agradable cuando el tema tomaba cuerpo pues había quien a viva voz nos excluía algún talento artístico y había quien entre risas generalizaba que estábamos allí de paracaidistas porque nos sobraba el tiempo (Peter Henry Emerson debe haberse reído de ellos desde su tumba). Debo aclarar que mis profesores que ya habían visto mucho no pensaban así. Y es que el conocer la historia de la fotografía te hace entender la gran cantidad de talentosos médicos que han participado de ella. En mi escuela ya había casos de una médica egresada haciendo la licenciatura en arte, otro dando clases de estética del blanco y negro o exponiendo sus portfolios. ¿A cuántos otros profesionales no les pasará lo mismo cuando proceden de áreas de las ciencias?. Pero el tiempo también hace su trabajo sobre esto y nuevos retos se abren para dar a entender hechos tan antiguos como que espiritualmente todo ser humano se enriquece con las artes y objetivamente el talento es una fuerza vinculada a la inteligencia donde cualidades naturales son potenciadas con nuestras capacidades cognitivas. Tal vez muchos médicos no llegamos a ello porque aún cuando posean talentos artísticos y otras cualidades nos falta tiempo para la ejecución.

 

Peter Henry Emerson
Recogiendo caña, Peter Henry Emerson, 1886-Médico y Fotógrafo

 

Sin embargo, también debo confesar que en el medio médico no siempre ha sido comprendido el gusto formal por la fotografía. Vi muchas paradojas, médicos que ponían cara de asombro cuando les decía que estudiaba fotografía, parecía que tal situación no entraba en sus cánones, mientras otros lo aplaudían en mayor o menor profundidad y otros deseaban poder hacer algo similar. Recuerdo que en un congreso un colega cardiólogo que hace ecocardiografía me decía “Estás haciendo fotografía?!” con total cara de asombro y falta de ubicación, a lo que le contesté “y tú no sabes que los que hacemos imágenes cardíacas tenemos que trabajarlas, arreglar los contrastes, mejorar nuestros blancos y negros y buscar las mejores tomas?!, por allí se empieza sólo faltaba el arte”, nada me contestó, supongo que en él se debatieron lo filosófico y lo pragmático, espero que algún día me sorprenda.

Los médicos como cualquier otra persona tenemos talentos artísticos de los más diversos, aunque algunos puedan ser menos perseverantes llevamos la ventaja de que muchos poseemos constancia en el estudio forjada en nuestra muy larga vida académica pues tenemos años aprendiendo a estudiar, una disciplina que no es frecuente encontrar en personas menos maduras, la medicina es un terreno positivo para las actividades que ameriten estudio, observación y paciencia. Aunque con ello no diremos que eso les da todos los médicos lo necesarios para ser fotógrafos ni mucho menos artistas, hay que trabajarlo. Como les dije al inicio, esos talentos vendrán de cómo nos hayan moldeado el ambiente y la genética.

 

Robert Mapplethorpe
Patti Smith y el gran fotógrafo Robert Mapplethorpe en 1969. Retratados por Norman Seeff (Médico – Fotógrafo)

 

Volviendo a mis estudios de fotografía, cada semana vi a más compañeros de clases retirarse, así sucedió un año tras otro durante los tres primeros años, en ese tiempo leí, trabajé, hice otros cursos, expuse alguna obra y entendí lo que era y lo que no era un fotógrafo, la diferencia entre el gatillo alegre de un selfie y la obra fotográfica de un autorretrato, aprendí a escribir mi discurso a través de la imagen y sus elementos con un orden estético que me pertenece, conocí a muchos profesores que eran artístas, biólogos, ingenieros, todos unos seres maravillosos, llenos de humildad y talento a quienes les debo mucho por la generosidad de compartir sus conocimientos conmigo.

Por lo dicho la fotografía para un médico no tiene por qué ser un hobbie, si se estudia puedes ser tan o más formado que muchos que andan por allí llevando una Leica en el cuello o tener la posibilidad, como la tuve yo, de que tu obra sea seleccionada para exponerse junto con otros autores de mi país en un salón de arte.

Les dejo mi cuenta de Instagram para que la visiten y si les parece se suscriban: @onelia_greatty y apoyen a los médicos quienes entregamos lo que sabemos en todos los escenarios y tratamos de hacerlo bien.

 

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Dra. Onelia Greatty

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