Limpiar las arterias y venas

Arterias y venas son una preocupación para las personas. La verdad no sé cuántas veces he oído a pacientes adultos con obstrucción vascular preguntarme luego de realizar un eco Doppler cómo pueden hacer para “limpiarse” las arterias o las venas, según sea el caso, esperanzados en que esto textualmente sea posible.

Desde el punto de vista personal es un duro momento pues la realidad generalmente no es la deseada cuando quien te lo pregunta está enfermo y la explicación pasa por instantes no muy agradables de despertar a los hechos consumados. La actitud del paciente es muy variable como variables son sus motivaciones, hay quien pregunta por negación ante la desesperación, algunos por desconocimiento, otros por que creen que esto es fácilmente posible al escuchar publicidad dudosa de quienes afirman ser capaces de “limpiar” los vasos sanguíneos con sueros, medicinas o remedios naturales.

Placa de ateroma calcificada firmemente adherida sobre una arteria

Ante todo les comento que tanto arterias como venas no son lo mismo que la tubería inerte de una casa, no se pueden limpiar y volverlas a su estado primario con una máquina o algunos líquidos, tan es así que ambos vasos tienen en su interior una fina cubierta llamada endotelio que a la más mínima agresión activa una serie de sustancias y mecanismos que promueven la trombosis y con ello su obstrucción, donde algunas veces (los extremos de la campana de Gauss) puede ser más dañino el remedio a la carrera que la enfermedad.


La ciencia ha pasado años tratando de buscar cómo recanalizar algunos vasos obstruidos, cada vez parece acercarse a mayores tasas de éxito, pero no retorna los vasos a su condición original, sólo destapa donde ha habido una lesión a riesgo ocasional de que una nueva se produzca en ese sitio o en el restante árbol vascular enfermo en largo o corto tiempo.

Por ejemplo, el uso de los Stents (pequeñas mayas cilíndricas que se expanden dentro de un vaso obstruido para aumentar su luz) ha venido cambiando en su diseño, materiales de fabricación y farmacoterapia concomitante en la búsqueda de reducir la trombosis posterior a su colocación o a la reestenosis (nueva obstrucción tiempo después de colocado), en esta área han habido grandes avances y las complicaciones se han minimizado a favor de los pacientes que logran una mejor calidad de vida, pero no cura la arteria ni la limpia, solo aumenta su permeabilidad y es posible en un determinado porcentaje de casos su obstrucción posterior ajustado al caso.

La mejor medida para evitar una obstrucción vascular en el adulto es la prevención que pasa por educar sobre los factores de riesgo. En el caso de los diabéticos su control metabólico es fundamental.

No fumar es fundamental, el tabaquismo es una adicción y como tal debe tratarse. El fumador pertinaz suele activar sus mecanismos de defensa ante el conocimiento de que tiene  una obstrucción vascular, probablemente para evadir alguna sensación de culpa, en el fondo siempre sabe que algún día el hábito tabáquico le pasará factura, allí la negación es muy frecuente y en ellos el fracaso de las medidas terapéuticas es alto mientras persista la adicción. Este trabajo es una difícil tarea sin duda que hay que abordar en equipo multidisciplinario de preferencia junto con un psicoterapeuta con participación del entorno familiar.

El camino de la prevención es una tarea de toda la vida si deseamos que rinda frutos, debe pasar por un cambio real del estilo de vida que se internalice para siempre y no por unas semanas, el engañarse pensando que la dieta, el ejercicio y el resto de las medidas son por un corto tiempo, probablemente de modo subconsciente, forma parte del anuncio del fracaso, sólo se logra el éxito en la constancia y el cambio de actitud. La oportunidad de la prevención primaria se esfuma después de sentado un diagnóstico ya allí debemos pasar a las medidas de prevención secundaria muy importante para minimizar el riesgo de complicaciones.

También hay que reconocer que la prevención no es infalible pero sí muy buena, puede fallar ocasionalmente en algunos pacientes con una carga genética desfavorecedora (dislipidemias familiares, trombofilias, etc)  o cuando se suma algún factor ocasional no deseado, por ello siempre debemos estar en guardia para brindar la mayor cantidad de educación posible. El ejercicio cuando no hay nada que lo impida es una de las medidas que ejecutada con disciplina durante años protege mejor al paciente.

El problema viene cuando queremos que alguien pose sobre nosotros una barita mágica, tal vez usar algún suero que nos infundan en un rato y que nos deje los vasos como nuevos, eso es irreal, costoso (en dinero, tiempo y salud perdida) y una carga más de decepción dura de aceptar.

Para los pacientes con obstrucción vascular les recomiendo no irse por las ramas, asistir a un especialista comprobado en enfermedades vasculares, insertarse en equipos multidisciplinarios, recibir con aceptación el diagnóstico y con optimismo las medidas terapéuticas, no buscar soluciones mágicas y aceptar que el trabajo por hacer es duro y lento pero da recompensas, que el cambio en el estilo de vida es eso, de por vida, y que miren a su descendencia portadora de sus genes y les brinden el soporte necesario para introducirlos en la prevención con miras al futuro de modo que la siguiente generación curse con mayor bienestar.

Dra. Onelia Greatty