Letra de Médico

Dra. Onelia Greatty

Al transcurrir de los años y no con rara frecuencia nos detenemos en cosas a las que antes no prestábamos mucha atención, de golpe atrapan nuestra atención y vemos en ellas una vertiente de incógnitas seguidas de teorías propias o ajenas que las explican, y  sin saber cómo de pronto nos conseguimos como embobados observándolas. Eso me sucedió hoy cuando recibí la referencia de una paciente quien acudía para realizarse una ecografía Doppler vascular y al intentar leerla me fue imposible descifrar el texto manuscrito de un colega, de allí empecé a pensar ¿qué hacer con esto?, ¿qué origina este fenómeno?, ¿por qué persisten cosas así?, ¿cuál es el alcance? … Todo por un papelito?!

Como elemento destacado de la comunicación el lenguaje escrito es uno de los más valiosos tesoros de la humanidad, tanto así que su aparición marcó el final de la prehistoria, le ha permitido al hombre comunicarse a distancia, legar sus conocimientos a otras generaciones, aumenta las posibilidades expresivas y le permite al médico hacer conocer el estado de sus pacientes, sus necesidades, interviene muchas veces en el proceso de diagnóstico así como le sirve para redactar sus prescripciones del modo más acertado posible. A pesar de estos incuestionables hechos ocasionalmente han llegado a mis manos referencias o informes manuscritos elaborados por algunos colegas los cuales no puedo calificar menos que de indescifrables, entre ellos letras de diversa morfología, algunas redondeadas, otras como múltiples garabatos, casi jeroglíficos, formas bizarras, redacciones ilegibles. Y no puedo decir otra cosa a los pacientes que la verdad: “señor(a), perdone, no entiendo lo que dice”. Es que esa es la realidad, no descifro lo que se pide en la solicitud de examen, como en alguna otra ocasión tampoco he podido entender el texto manuscrito del informe de algún paciente, levantándose una muralla a la comunicación, y perdiéndose  una valiosa información para el cumplimiento de nuestra misión quedando inconclusa la praxis profesional. Entonces el (la) paciente o su familiar me mira y me dice ese viejo cliché de “letra de médico”, frase esta no muy halagüeña que es usada en muchos puntos geográficos para referirse a:

Una escritura casi ilegible o “caligrafía desastrosa casi imposible de descifrar” que incluso ha llevado a la idea de que sólo el ojo del farmacéutico o de otro médico, cual traductor, es capaz de descifrar.

De esta forma vemos como se ha creado una aceptación o naturalización del presunto de que la mala caligrafía es algo normal en los médicos asumiéndolo con una actitud que luce hasta complaciente, e incluso forma parte de algunos chistes. Una creencia que de forma irónica y antagónica convive con la imagen sembrada en nuestra mente de la figura del médico que suele tener en su bolsillo una hermosa pluma.

Suscripción

Veamos algunos momentos de la historia que reflejan este problema y nos muestra que no soy novedosa al traerles el punto:

  • En Fueros establecidos por el rey Alfonso I (1.073-1.134), leemos que “se multará a los médicos y cirujanos que escriban incorrectamente o de manera ilegible sus textos”, insistiendo en que puedan ser leídos perfectamente por la “gente popular”. Se llegó a pensar que esta forma de escritura era un ardid de los médicos para salvaguardar las fórmulas magistrales de sus recetas.
  • Jaime I de Aragón en su «Llibre del Repartiment» (1.240) ya aseguraba que, en su reino, se multaría a los médicos cuyas letras no fuesen entendibles.
  • En la obra de Molière “El médico a palos”, presentada por primera vez en 1.666, el autor satirizaba a los médicos que escribían en un latín ilegible para todos los demás que no fueran ellos mismos.
  • En enero de 1915, en la revista Lancet, se condena en un editorial la mala letra, y reproduce «la prescripción más atrozmente ilegible que hayan visto jamás»

Ante este punto y prestos a seguir avanzando debo hacer un paréntesis para anteponer mi opinión de que esto de la letra de los doctores no es del todo cierto, pienso que la mayoría de los médicos escribimos en forma manuscrita de modo al menos legible, y he llegado a conocer muchos que lo hacen de manera muy clara y excepcionalmente alguno que practica su escritura manuscrita con una letra espectacular de libro de caligrafía. Pero es muy evidente también que hay un grupo significativo, no la mayoría, que se ha ajustado perfectamente a la aceptación de la vieja mala fama de que a los médicos no se nos entiende la letra mostrando unas caligrafías atroces.

Justifico a aquellos médicos con problemas neuromotores o articulares afectando el movimiento de sus manos quienes realmente tienen una causa para tener una letra casi ilegible, ellos corresponden a un muy pequeño porcentaje de la totalidad de los médicos. Es frecuente que por conocimiento del problema que su letra trae a la comunicación resuelvan el inconveniente transcribiendo en equipos informáticos o con la ayuda de terceros ya que entienden la importancia de la información que han de transmitir.

Como empecé diciendo en este artículo con los años cosas aparentemente pequeñas las vamos cubriendo de teorías así que sobre la referencia recibida este día nacieron en mi varias incógnitas y algunas hipótesis, resumiéndolas me pregunté: ¿es realmente esta letra manuscrita ilegible o casi ilegible más frecuente en nosotros los médicos por encima del resto de los profesionales?, ¿cuáles son las causas de que exista la mal llamada “letra de médico”?, ¿esto afecta realmente a los pacientes? Así cual análisis cartesiano separamos el problema en otros más pequeños, veamos:

¿Es realmente esta letra manuscrita ilegible o casi ilegible más frecuente en nosotros los médicos por encima del resto de los profesionales?

Muchos profesionales en otras áreas también pueden tener una escritura de difícil lectura, sin embargo tal vez la escritura médica suscita esas críticas porque está con frecuencia a la vista de todos, además punza nuestro interés debido a la connotación que tiene en relación a la salud del individuo, generando estrés cuando hay problemas de interpretación temiendo  un mayor riesgo si se presentara algún error en su lectura.

Veamos tres estudios que trataron de dar luces sobre si los médicos tenemos peor letra que los demás profesionales:

  • Un estudio publicado en 2006 en realizado en algunas personas diestras en Kansas mostró que la única diferencia realmente significativa entre quienes evaluaban su letra manuscrita no fue entre profesiones, más si lo fue entre hombres y mujeres. El 40% de las oraciones escritas por varones eran  ilegibles, frente al 20% en el caso de las mujeres. Schneider y col. Qual Saf Health Care 2006; 15: 445.
  • En British Medical Journal se publicó un trabajo parecido, pero en esta ocasión sólo se seleccionaron trabajadores del entorno sanitario, de nuevo tampoco se logró encontrar alguna diferencia estadísticamente significativa entre médicos y no médicos reafirmando que las mujeres tenían mejor caligrafía que los varones. Berwick DM, Winickoff DE. BMJ 1996;313(7072): 1657-8.

En la literatura médica también aparecen publicaciones que por el contrario concluyen afirmando que los médicos poseen peor caligrafía que el resto de trabajadores sanitarios.

  • En un estudio publicado por Lyons y colaboradores en 1998, se reclutaron 92 trabajadores de distintos departamentos hospitalarios. Sus escritos eran analizados con un programa informático que cuando era incapaz de reconocer un carácter daba una puntuación de error. El resultado establecía que entre los médicos existe un mayor número de grafías no reconocidas por este software (no por una persona). Lyons R y col. BMJ 1998; 317(7162): 863-4

Según estos trabajos, pues, no se puede estar seguro de la existencia de la “letra de médico”.

¿cuáles son las causas de que exista la mal llamada “letra de médico”?

Sobre las letras y su morfología los grafólogos señalan que en ellas se ponen en evidencia los conflictos, el pasado y la realidad presente de quien escribe. El seguimiento de una escritura a lo largo de muchos años nos permitiría ver los cambios positivos y negativos del escribiente.

Dentro de las causas posibles del fenómeno de esta mala letra he recogido las siguientes posibilidades:

  • Trastorno neuromotor o articular que afectan el movimiento de la mano de quien escribe.
  • Disfuncionalidad basada en el exceso de práctica gráfica de quienes han ido deformando su escritura en el curso de su vida de estudiante y profesional. Ahora bien, yo aportaría ¿Tal vez será que existen personas más susceptibles para este fenómeno? porque sinceramente sería la explicación a que a unos se les dañara la letra de tanto escribir y a la mayoría no se nos dañó, lo cual es comprensible basado en la opinión antes expuesta por los grafólogos que trata de las experiencias de vida como elementos modeladores de nuestra escritura.
  • Otro planteamiento existente en la literatura es que esta mala letra simplemente es considerado como desconsideración de quien escribe hacia los lectores.
  • Una razón explica que en ciertos casos es consecuencia de que no se ha dado el peso suficiente al texto manuscrito dentro del proceso comunicativo y no se pone sobre el tapete las posibles consecuencias de su ineficacia por lo que algunos han permitido cierta dejadez del problema o falta de conciencia sobre este aspecto, tal vez con menoscabo de compromiso y/o cuidado de los riesgos que se toman cuando se anota de forma vaga y con prisas.
  • Una posible etiología sería una rápida velocidad de pensamiento o situaciones de estrés que acompañan muchas veces a los médicos lo que origina que la letra se destruya un poco de modo progresivo.
  • Otros piensan que simplemente toda la vida la persona ha escrito mal y esta creencia de que hay un tipo de letra de médico le brinda una forma de “justificación” para que lo siga haciendo apoyándose en una aceptación difundida que le resta presión de mejorar la caligrafía.
  • La penúltima es que con esta letra oculta información e incluso errores ortográficos

¿Esto realmente afecta a los pacientes?

El 15 de enero de 2007 la revista Time publica que en los Estados Unidos la mala letra de los profesionales de la salud es la causa de alrededor de 7 mil muertes por año y de los problemas de salud de 1,5 millones de personas.  Expresan que estos errores son consecuencia de abreviaturas mal utilizadas, indicaciones de dosis poco claras y confusiones que resultan de la ilegibilidad de la letra de los médicos.

Jardón hacía referencia a un estudio de la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria sobre los errores de medicación en el que se expone que 15% eran debidos a problemas de interpretación de las prescripciones.

Sobre este grado de afectación Marcela Fontana señala: “la mala interpretación de la receta, imposibilita lograr el tratamiento buscado, hay perjuicio para el paciente, y esto constituye un problema social, a su vez, económico, que impide la asignación de recursos a intervenciones sanitarias eficaces.”

El temor a las malas interpretaciones de la lectura de recetas médicas han derivado en algunos países en legislación y penalización. Por ejemplo, en España existe desde un punto de vista legislativo el Real Decreto 1718/2010, de 17 de diciembre, sobre receta médica y órdenes de dispensación, que dicta: “Todos los datos e instrucciones consignados en la receta médica deberán ser claramente legibles”.

¿Y a dónde dejas las abreviaturas?

El uso de las abreviaturas empleadas por lo médicos varían de región en región así como entre diferentes escuelas de medicina y probablemente no contribuyen a mejorar la comunicación, generalmente lo que buscan es ganar velocidad en la redacción y reducir espacio. Hay abreviaturas que a veces ni nosotros mismos podemos descifrar por lo que el uso de estos elementos debería estar excluidos de toda forma de informe.

Para explicarme mejor ¿Qué tal un ejemplo?:  Px con Tx de toráx con DM II, HAS y CIC con FS comprometida, FE:20%.

Traducción en mi perímetro cercano: Paciente con traumatismo de tórax con diabetes mellitus tipo II, hipertensión arterial y cardiopatía isquémica crónica con función sistólica comprometida, fracción de eyección de 20%… Honestamente, ¿Habían entendido eso?!

Es de hacer notar que hay países donde las abreviaturas están prohibidas por la ley, mientras por otro lado conseguimos en otros espacios geográficos verdaderos glosarios para estas abreviaturas que son llevadas de este modo al plano del reconocimiento y de alguna manera se les brinda con ello naturalidad y aceptación.

Reflexiones finales

Los médicos tenemos el deber de escribir de forma clara o buscar ser transcritos de esta manera exigiéndonos el comunicarnos efectivamente cuando trabajamos con prescripciones o información relacionada a nuestros pacientes, una escritura ilegible es como una fuente seca, aporta poco o nada.

La efectividad en las técnicas de comunicación y sus elementos, entre ellos la caligrafía, debe ser materia de revisión de los pensum de las escuelas de medicina para que los alumnos que serán médicos tomen conciencia de las brechas existentes y las corrijan, es una inversión necesaria. Es indispensable buscar solución sobre las bases del razonamiento, la comprensión de la responsabilidad y la ética. Para ello hay que promover entre los docentes la cultura de reconocer y vigilar el error, sin olvidar el servir de buenos ejemplos.

Si bien el problema de la letra manuscrita ilegible de algunos doctores se supone que va mejorando con las historias electrónicas, y se ha llegado a plantear que con el advenimiento de los equipos informáticos en un tiempo desaparecerá. Realmente hoy día en nuestros países del tercer mundo donde no hay suficientes ordenadores en los sectores sanitarios, sobre todo en los públicos, o si los hay no hay suficiente tinta para imprimir , la realidad sigue siendo que se hace necesario para el médico llenar documentos de manera manuscrita y es necesario buscar soluciones que partan desde nosotros mismos.

Finalmente gracias la mayoría de médicos que me envían referencias legibles, y a los que no lo hacen les invito a asumir el reto de mejorar .

 

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