¿Qué docente quieres ser? Cualidades del buen docente

El transcurrir por la docencia no es igual para todos, cada docente sigue unas directrices globales enmarcadas en un conjunto de objetivos tal vez similares que se ejecutarán dentro de una gran diversidad de contextos que darán origen a profundas diferencias. Estos diferentes contextos a los que se enfrenta el docente inician primero desde su propio yo, un auto reconocimiento del quién soy y cuáles son las metas que persigo con estas personas con quienes asumí la responsabilidad de instruir … cuánta diversidad puede surgir de este simple primer punto?! No todos estamos conscientes de ello, ni somos capaces de airear nuestras motivaciones internas o al menos de intuirlas como punto de partida que pasa por el respeto personal y del otro. El segundo factor es una diversidad de los alumnos a la que enfrentarse, tan disímiles como nosotros mismos lo somos. En tercer término esta relación se desarrollará en una gran variedad de entornos sociales, económicos y culturales que afectarán nuestra actividad educativa.

Entonces no todo docente es igual al otro, ni tiene inicialmente las mismas oportunidades de enseñar y aprender con sus alumnos, pero un buen docente tiene ciertas características que le ayudan a sortear todas estas diferencias. En principio una cualidad deseable de quienes se dedican a la docencia es el ser adaptativo, crecer en la adversidad, buscar aprovechar la más mínima de las oportunidades cuando el entorno no es favorable. No es lo mismo educar a nuestros alumnos en ambientes de primer mundo ricos en recursos que educarlos con muchas limitaciones en nuestro entorno en crisis de los países del tercer mundo, sin embargo los resultados pueden ser tan buenos en unos como en otros, en los primeros es mucho más fácil educar, en los segundos se aprovecha al máximo la oportunidad y se puede lograr mucho sembrando el deseo de superación y aprendizaje, la literatura es la misma, lo que falta en dinero lo puede poner el alumno y el docente en ganas de hacerlo. Casos puntuales los hay donde la dificultad es mayor (por ejemplo no puedes enseñar a operar sin quirófanos), pero en la mayor parte de las áreas puede destacar la motivación y los recursos educativos que el docente desarrolla logrando buenos resultados.

El perfil del buen docente es fundamental en toda la esfera educativa, en las escuelas de medicina es un aspecto deseable ya que la exigencia de las cátedras amerita un aprendizaje que se busca sea amplio y eficiente, pero la necesidad académica a la hora de abrir un curso no garantiza que el recurso disponible sea el mejor, ni un curso de “capacitación” docente de algunas semanas lo hace. Es un error cuando nuestros docentes no proceden de una formación académica suficiente para reconocer las herramientas necesarias o disponibles para educar eficientemente, que tengan que conocerlas sobre la marcha o que nunca las conozcan.

Suscripción

Cuál es el perfil de ese buen docente que desearíamos ser:

  • Debe conocer a profundidad la cátedra que va a dictar, haberse enfrentado a problemas en ella y conocer las posibles soluciones para estar en capacidad de formar a sus alumnos en las competencias que le serán necesarias y el el uso de herramientas que le serán de utilidad, siguiendo objetivos en base a las mejores herramientas educativas que un buen diseño instruccional le permitan.
  • Un buen docente sin duda es aquel que enseña y no le importa marcar la diferencia, es motivador, se adapta inteligentemente a las circunstancias y estimula la participación.
  • Le enseña a sus alumnos a buscar respuestas por sí mismos, no se limita a enseñar lo que sabe, genera curiosidad y fomenta la autonomía educativa, enseñando al estudiante a aprender y buscar, a construir su propio conocimiento, trascendiendo más allá del tiempo académico que compartieron juntos.
  • Genera un ambiente de respeto y equidad, tiene expectativas positivas de sus alumnos, nunca pone a un alumno sobre otro ni deja afuera a ningún estudiante de su tutela. Conoce el significado del respeto y la paciencia.
  • Transforma el error en la oportunidad de aprender generando nuevos retos, promoviendo la investigación, celebrando el logro. Analiza el contexto para convertir las amenazas en oportunidades, busca minimizar las debilidades y aumentar las fortalezas.
  • No le tiene miedo a la inteligencia ajena, la alimenta. Detecta el momento en que su apoyo es necesario y cuando no lo es se coloca de lado dando paso a la construcción del conocimiento por parte de sus alumnos.
  • Busca mejorar, si bien posee un concepto positivo de sí mismo se auto cuestiona sobre los resultados obtenidos, se retroalimenta de ello y está abierto al cambio atendiendo problemas o carencias, siendo capaz de reorientar su propio desempeño.
  • Entiende que las evaluaciones formativas son una oportunidad vista como una actividad más del aprendizaje.
  • Debe tener cualidades de comunicador para llegar a diferentes tipos de alumnos.
  • Nunca le sobra el tiempo en el aula, el tiempo es una oportunidad que utiliza para construir.
  • Aprovecha a la diversidad de opiniones para construir el conocimiento mediante preguntas reflexivas que buscan encadenar los aportes de estudiantes orientados a respuestas elaboradas encaminadas al éxito.
  • Es orientador, no ve su función limitada al aula ni su papel tiene para él una fecha de caducidad cierta pues siembra para el futuro.

 

Artículos relacionados:

Dra. Onelia Greatty

compart2

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Doce − 7 =