Cirujano vascular y ecografista, binomio para la cirugía de varices


En la insuficiencia venosa, como en casi todo en medicina, existe una regla máxima de la terapéutica: no hay tratamiento efectivo realizado a conciencia sin un diagnóstico acertado hecho bajo un protocolo de estudio.

Dentro de este protocolo el Eco Doppler  ha subido a un primer lugar entre los métodos de diagnóstico empleadas para el análisis de las varices debido a que permite conocer la anatomía del lecho venoso a tratar (que suele ser muy variable), deja saber qué venas están realmente afectadas y cuáles son los mecanismos hemodinámicos que intervienen en esta insuficiencia según el caso particular de cada paciente.

Cuando de reflujo valvular se trata los hallazgos que aporta el EcoDoppler por lo regular suelen ser más que suficientes para entrar a un quirófano cuando hay indicación para una cirugía de varices. Con ellos seguramente el cirujano proyectará la vía de abordaje y la técnica quirúrgica que considere más conveniente. Aquellos cirujanos que no den el peso necesario al eco seguramente no aprovecharán esta oportunidad y estarán lejos del estándar deseado.

Otros métodos diagnósticos son útiles y complementarios, en esta misma web los hemos tratado varias veces, pero hoy día es poco probable ver entrar a un paciente a quirófano para una cirugía de varices sin una ecografía Doppler.

En nuestro medio existen algunos cirujanos vasculares que hacen Eco Doppler pero, al menos en mi entorno, son la minoría. Aun cuando muchos conocen la técnica de este examen por lo general no la practican en todos sus pacientes salvo los casos de procedimientos endovasculares cuando requieren ubicar alguna estructura durante el intraoperatorio (ojo, que hay los cirujanos que igual entran con el ecografista a operar). Esto tiene una razón bastante justificada: la patología venosa es de tanta frecuencia que los cirujanos dedicados a la flebología con un gran volumen de pacientes no suelen darse abasto entre pasar consulta de varices, operar, curar úlceras y atender el manejo postoperatorio de sus casos, entre otros. Entendamos que un buen eco venoso se lleva su tiempo y suele ser incompatible o forzado con toda esta actividad, sobre todo reconociendo que el ecografista necesita mucha práctica para dominar la técnica.

Así que la mayoría de los médicos cirujanos dedicados a la cirugía de la insuficiencia venosa que saben la dedicación que amerita un buen Doppler suelen delegar la delicada labor del ultrasonido venoso en otras personas.  Con el paso del tiempo el cirujano probará ecografistas (médicos o técnicos según el caso) hasta encontrar quienes le den la información que necesita para la planificación de un tratamiento óptimo individualizado.

Créanme que no es fácil hallar a un ecografista vascular certero, en su formación entran muchos aspectos siendo el trabajo en conjunto con el cirujano vascular uno fundamental. Un ecografista sin guía del cirujano está lejos del camino del logro, y un cirujano si un buen ecografista también!, al menos ambos sin formar equipo humano pasarían mucho trabajo y su tasa de aciertos seguramente se reduciría.

Qué necesita el binomio cirujano vascular – ecografista para funcionar de modo óptimo:

1.       Comunicación: El cirujano debe decirle al ecografista  las posibles particularidades que necesita antes de operar, pero esto no termina aquí, luego de operar debe manifestar los hallazgos intraoperatorios al ecografista para que refuerce sus éxitos, sepa sus carencias y profundice en lo que debe buscar (seguramente cada vez lo requerirá menos), con ello el ecografista ganará una gran oportunidad de mejorar al conocer sus aciertos y errores en el diagnóstico. Por su parte el ecografista debe expresar todo lo que ve, dará explicaciones de mecanismos hemodinámicos complejos en la búsqueda de la fuente del reflujo y podrá discutir el tipo de procedimiento ideal en cada caso, esta participación nutre mucho al cirujano, también será él quien explique al cirujano las causas de los errores o aciertos de este último cuando toque la evaluación de pacientes con recidiva varicosa.

2.       Tiempo: El entrenamiento de un ecografista es de curva de aprendizaje lenta, se acelera un poco con la retroalimentación antes expuesta. No hay buenos ecos hechos a la carrera ni cirugías a la carrera que colaboren en la resolución de varios de los problemas complejos de los pacientes que nos llegan al laboratorio de ecografía vascular.

3.      Capacidad de aceptación y voluntad de cambio: sin esto no hay mejoras. Tanto cirujano como ecografista deben ser capaz de auto evaluarse para crecer, los egos con gran probabilidad generarán retrocesos o por lo menos falta de avance.

A ecografistas y cirujanos, les sugiero que eviten estancarse trabajando con personas que no son capaces de cambiar, el éxito profesional llega seguro cuando el equipo está bien engranado y en pro de un mismo fin que no es más que el bienestar del paciente logrado bajo el estudio, el consenso y la puesta en práctica de nuestros conocimientos.

A aquellos cirujanos que lo hacen todo mis respetos, a los que educan y trabajan en equipo mi admiración.

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Dra. Onelia Greatty